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Revista Territorios

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Proyectos que transformarán las regiones


La transformación de las regiones comienza con escuchar sus voces y comprender sus realidades. A través de la Metodología de Priorización de Proyectos Regionales de Inversión (PPRI), Findeter ha identificado más de 7.500 iniciativas en 28 departamentos, que responden a las necesidades reales de cada territorio.

Colombia es un país de contrastes: selvas, montañas, desiertos, ríos caudalosos y costas extensas. Más allá de su geografía, es también un territorio de realidades sociales y económicas diversas, que exige soluciones diferenciadas. Comprenderlo y transformarlo implica recorrerlo, escucharlo y leer entre líneas. Eso es precisamente lo que ha hecho la Banca de Desarrollo Territorial, Findeter.

Icono PPRI

La Metodología PPRI convierte datos, voces locales y necesidades urgentes en decisiones estratégicas, construyendo una radiografía del país que permite proyectar el futuro con mayor claridad.

Desde su Vicepresidencia de Planeación, y con el respaldo técnico de las direcciones de Estudios Territoriales y de Estudios Económicos, Findeter diseñó una herramienta clave para identificar, con criterios técnicos y sociales, las necesidades específicas de cada región y los proyectos que pueden marcar una diferencia real. Se trata de la Metodología PPRI, un modelo que traduce datos, voces locales y prioridades urgentes en decisiones estratégicas.

“Desarrollamos estas investigaciones con un propósito claro: identificar, con base en evidencia técnica y social, cuáles son las regiones que presentan rezagos históricos en infraestructura y capacidades institucionales”, señala Catalina Cárdenas, directora de Estudios Territoriales.

El proceso inició en 2023 con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y de tres firmas consultoras (Oportunidad Estratégica, Diorama y Economía Urbana), en dos regiones especialmente desafiantes: el Pacífico y La Guajira. Allí se realizó el piloto de herramientas como el Índice de Necesidades de Infraestructura (INI) y el Índice de Capacidades (ICA), que integran variables como cobertura de servicios, conectividad, riesgo climático y capacidad de gestión local y financiera, entre otras variables.

“¿Qué infraestructura existe y en qué estado se encuentra? ¿Qué hace falta y qué debe priorizarse en el corto plazo? Estas fueron las preguntas que guiaron nuestro trabajo”, explica Cárdenas.

El piloto no solo permitió validar los instrumentos, sino también constatar una realidad contundente: existen municipios que, durante décadas, han permanecido fuera del radar de la inversión pública, con profundas brechas en agua potable, salud, transporte y educación. Al mismo tiempo, se identificaron localidades con capacidades fortalecidas, llamadas a convertirse en núcleos integradores que impulsen el desarrollo regional.

La experiencia fue tan significativa que pronto se expandió. Desde 2024, la metodología se ha aplicado en regiones como la Amazonía y en los municipios ubicados a lo largo del río Magdalena, abarcando para estas dos regiones 197 municipios y Áreas No Municipalizadas (ANM), en 20 departamentos, donde habitan más de 8,2 millones de personas. En 2025, la cobertura se amplió al Eje Cafetero y a la región Caribe, y para el segundo semestre está previsto el inicio del estudio en la Orinoquia. Así, poco a poco, Findeter construye una radiografía del país que permite proyectar el futuro con mayor claridad.

Amazonía y río Magdalena: dos regiones, miles de ideas transformadoras

En la Amazonía, el análisis abarcó 50 municipios y 18 ANM. Se priorizaron 12 de ellos, en los que se identificaron 604 proyectos por un valor de $4,97 billones. Las necesidades más apremiantes corresponden a transporte, agua y saneamiento, energía, educación y conectividad rural.

Las brechas más significativas se concentraron en la subregión Sur, con focos críticos en las Áreas No Municipalizadas de Mirití-Paraná, Tarapacá, La Chorrera y La Victoria. También se destacaron territorios con capacidades fortalecidas como Cumaribo, Leticia e Inírida.

La participación comunitaria fue uno de los elementos más valiosos del proceso. La logística no fue sencilla: algunos líderes sociales debieron desplazarse en lancha por los ríos amazónicos para asistir a los talleres. “La región tiene una población importante en las capitales departamentales, pero también en municipios y ANM donde la única forma de transporte es fluvial”, explica Johana Patricia Ruiz, líder de esta investigación.

A pesar de estas dificultades, la asistencia superó las expectativas. “Fue muy gratificante ver su participación, escuchar sus aportes y contar con su apoyo en la validación de los proyectos. También conocimos iniciativas valiosas de infraestructura lideradas por las juntas de acción comunal, que resultan clave para el desarrollo del territorio”, añade Ruiz.

La comunidad no solo validó los proyectos priorizados, sino que también presentó nuevas propuestas. “Aprovecharon el espacio para expresar múltiples inquietudes, incluso más allá del ámbito de la infraestructura. Siempre aclaramos que el objetivo era validar la ejecución o no de los proyectos y escuchar sus necesidades en ese marco”, enfatiza Ruiz.

En la región del río Magdalena se estudiaron 129 municipios. De ellos, se priorizaron 22, con un total de 711 proyectos valorados en $3,83 billones. Las principales necesidades se concentran en la mitigación del cambio climático, educación, redes viales y servicios básicos. Barranquilla lidera en capacidades tanto a nivel regional como de cuenca, en la Cuenca Baja, mientras que algunas localidades de esta misma subregión, como Sucre, Margarita y Altos del Rosario, presentan mayores niveles de necesidad en comparación con el conjunto de municipios analizados.

“Este diagnóstico ha sido fundamental para consolidar una herramienta que considera tanto las carencias como las capacidades, facilitando decisiones de inversión basadas en evidencia”, afirma Cárdenas.

Escucha territorial

Río Tutunendo

Paisaje natural en Quibdó, Chocó.

Lectura del territorio

Paisajes de Colombia

Caquetá y La Guajira.

Participación comunitaria

Paisajes de Colombia

Caquetá y La Guajira.

Infraestructura priorizada

Tejedora Wayúu

Tradición ancestral en La Guajira.

Territorios visibles

Paisajes de Colombia

Caquetá y La Guajira.

Proyectos transformadores

Paisajes de Colombia

Caquetá y La Guajira.

Banco de proyectos

Paisajes de Colombia

Caquetá y La Guajira.

Gobernanza territorial

Identidades del territorio

Rostros de la Amazonía.

Territorios con futuro

Identidades del territorio

Niños de la región amazónica.

El Banco de Proyectos: lo que viene

Con los resultados en mano, la Banca de Desarrollo Territorial se prepara para una nueva etapa: el lanzamiento oficial del Banco de Proyectos, una plataforma digital abierta que permitirá a entidades territoriales registrar, consultar y gestionar proyectos viables.

“Esta herramienta no será solo un repositorio, sino un espacio dinámico para articular financiación, asistencia técnica, estructuración y seguimiento”, enfatiza Cárdenas.

Además, se trabaja en institucionalizar un modelo de gobernanza intersectorial, movilizar recursos con cooperantes internacionales y acompañar directamente a los territorios en la estructuración técnica y social de sus proyectos.

Una nueva forma de hacer banca de desarrollo

Este enfoque posiciona a Findeter no solo como financiador, sino como un aliado estratégico del desarrollo territorial. Con evidencia técnica, validación comunitaria y una visión sostenible, la entidad fortalece el vínculo entre planeación, inversión e impacto.

Porque los proyectos que transforman no nacen en un escritorio, sino en la escucha activa, en la lectura rigurosa del territorio y en la decisión firme de cerrar brechas con inteligencia y sensibilidad. En esa tarea, Findeter ha dado un paso adelante.

Contar hoy con herramientas como el INI y el ICA, que no son diagnósticos abstractos sino instrumentos vivos para tomar decisiones con impacto social, es uno de los mayores logros institucionales.”

Catalina Cárdenas

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De los datos a las decisiones, con el territorio como guía

De acuerdo con la Dirección de Estudios Territoriales, la metodología PPRI se despliega en tres etapas:


Priorización territorial:

Parte de un análisis profundo del contexto regional y de los proyectos existentes. En esta fase se integran los índices diseñados por Findeter: el INI, que mide brechas en servicios básicos, conectividad, hábitat y riesgo climático; y el ICA, que evalúa la capacidad fiscal e institucional para ejecutar proyectos.


Validación en territorio:

En esta etapa, la técnica se combina con el conocimiento local. A través de talleres participativos, se contrastan los hallazgos con comunidades y actores del territorio, se identifican nuevas necesidades y se ajustan prioridades.


Visualización de proyectos:

Toda la información se consolida en una plataforma digital que permite acceder a indicadores, mapas, fichas técnicas y prioridades por región. Es una herramienta poderosa que no solo orienta decisiones de Findeter, sino que está abierta a entidades públicas, cooperación internacional y banca multilateral.

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PPRI: lo analizado y lo que viene

Más que una metodología, la PPRI es una nueva forma de entender el territorio, pues no solo busca cerrar brechas, sino también promover un desarrollo sostenible que reconozca las vocaciones locales y articule las capacidades para hacerlas realidad.


Hallazgos que marcan el rumbo:

Existen territorios invisibles para la inversión tradicional, con carencias profundas en agua, saneamiento, salud y movilidad.

Hay núcleos con alta capacidad, capaces de irradiar desarrollo a sus regiones vecinas.

La fragmentación de la información sobre proyectos dificulta la planeación; de allí surge el valor de la PPRI como sistema articulador de datos, voces y decisiones.


Lo que viene:

Activación del Banco de Proyectos, un espacio vivo para ordenar, financiar y hacer seguimiento a las iniciativas con mayor impacto.

Creación de un modelo de gobernanza intersectorial que garantice continuidad y sostenibilidad.

Movilización de recursos nacionales e internacionales para apalancar inversiones transformadoras.

Acompañamiento directo a los territorios en la estructuración de proyectos sólidos, con criterios técnicos, sociales y ambientales.