Gestión social
“Donde antes había polvo, ahora hay sonrisas”
¿Y si la verdadera transformación de un barrio comenzara con la voz de quienes lo habitan?
Por:
Valentina Yepes Jaramillo,
gestora social de Findeter
Llegamos a Turbo con los pies dispuestos a recorrer y el alma lista para aprender. En el barrio Hoover Quintero, en plena Comuna Uno, entendimos que no estábamos allí por azar: respondíamos a una necesidad largamente esperada en un territorio con una energía latente, lista para convertirse en motor de cambio.
El proyecto Barrios de Paz, impulsado por el Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio, ejecutado con asistencia técnica integral de Findeter y acompañado por la Alcaldía de Turbo, nos convocó no solo a transformar físicamente el territorio con vías, escenarios deportivos y mobiliario, sino también a soñar con la comunidad, a involucrarnos en sus ritmos, sus tiempos y sus realidades.
“Es muy bonito este tipo de proyectos que llegan a distintas regiones, y más a estos territorios que son los más alejados del país”, expresó Sandra Yaneth Gómez, trabajadora social de la Secretaría de Planeación Municipal de Turbo.
Desde el componente social, nuestra misión era, en apariencia, sencilla, pero profundamente transformadora: escuchar, pero hacerlo de verdad. Dejar que la comunidad nos compartiera sus dolores, alegrías, frustraciones y esperanzas. Así nació el Taller de la Ruta de Sostenibilidad.
Ese día, al caer la tarde, realizamos un ejercicio que marcaría un antes y un después. A través de un juego de roles como herramienta metodológica, vecinos y vecinas se convirtieron en inversionistas, analistas y creativos para imaginar y repensar su propio territorio. Participaron activamente 61 personas, en su mayoría mujeres, quienes desde su cotidianidad aportaron ideas sólidas, posibles y necesarias.
Lo que más me gustó fue que arreglaran el parque y la cancha para los niños poder jugar bien."
Ideas que nacen del territorio
La dinámica fue tan poderosa como reveladora. Cada grupo analizó, propuso y defendió con argumentos ideas de negocio. El resultado fue contundente: un micromercado comunitario que integra panadería, legumbrería, carnicería y tienda de víveres para evitar desplazamientos costosos hasta el centro del municipio.
También surgieron propuestas innovadoras, como la creación de centros de acondicionamiento físico y proyectos de transformación de residuos sólidos. Lo más valioso fue comprobar que no eran sueños ajenos, sino soluciones nacidas del territorio y diseñadas por quienes lo habitan.
Eso es lo que hace especial este proceso. El acompañamiento social no busca imponer, sino activar. No pretende enseñar, sino facilitar. Nuestro rol como gestores sociales en Findeter es tender puentes entre la institucionalidad y la comunidad, acompañar sin invadir y construir sin protagonismos.
En este sentido, Findeter ha sido clave. Turbo es uno de esos territorios que, durante años, ha reclamado presencia estatal integral, no solo con obras, sino con procesos. Ver hoy a la entidad liderando iniciativas en regiones apartadas confirma que el desarrollo territorial es posible cuando hay enfoque, voluntad y trabajo en equipo.
Estas obras brindan mucha seguridad a los peatones y a las personas discapacitadas."
Una obra que sigue viviendo en la comunidad
Barrios de Paz es un engranaje donde lo técnico, lo social y lo ambiental se articulan. Mientras los ingenieros diseñan y ejecutan las obras priorizadas, el equipo social cultiva sentido de pertenencia y el componente ambiental recuerda que todo debe construirse con visión de sostenibilidad.
“El espacio público es algo colectivo; genera unión, diálogo, emprendimientos, alegría y deporte”, dijo la ministra de Vivienda, Helga María Rivas. En Turbo, además, contamos con el compromiso activo de la Alcaldía, que participó en talleres, facilitó espacios y se involucró en cada etapa del proceso con una presencia cercana y empática.
La feria social que cerró el proyecto fue la mejor evidencia de lo que sembramos juntos. Bajo el sol generoso de Turbo, las ideas que un día se escribieron en papel tomaron forma en estands llenos de color, aromas y sonrisas. Los emprendimientos locales brillaron con orgullo, mostrando saberes y talentos que siempre estuvieron allí, esperando ser reconocidos.
Fue un día de celebración, pero también de confirmación: la comunidad no solo participó, se apropió del proceso. La feria no fue un cierre, sino una afirmación de que, cuando un territorio se siente escuchado, puede sostener su propio desarrollo. Hoy, al releer las ideas que surgieron de aquel taller participativo, entendemos que construimos más que propuestas de negocio: construimos comunidad.
Y eso, en territorios donde el olvido ha sido frecuente, vale más que cualquier cifra. Porque cuando una comunidad se siente parte de un proceso, lo defiende, lo cuida y lo hace crecer. Turbo nos enseñó que cuando una comunidad se escucha, florece; y en esas flores está la semilla de una paz duradera, tejida con trabajo colectivo, justicia social y arraigo territorial.
¿Qué es el programa
Barrios de Paz?
Es una estrategia del Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio que busca transformar asentamientos urbanos vulnerables mediante intervenciones integrales y participación comunitaria. Su objetivo es contribuir a la construcción de paz territorial, combinando mejoramientos físicos, como la legalización urbanística, la titulación de predios y la ejecución de obras de infraestructura, con procesos sociales que fortalecen el tejido comunitario.
A través de comités locales y talleres participativos, las comunidades formulan sus propios Planes de Gestión del Hábitat, definiendo prioridades y soluciones desde su experiencia. El programa promueve la inclusión social, incorpora enfoques diferenciales y apoya economías locales. En esencia, Barrios de Paz integra acciones urbanas, sociales y ambientales para mejorar sosteniblemente la calidad de vida en sectores históricamente excluidos.

