HISTORIAS DE PROVIDENCIA

El Iota cambió la pesca

07 de Septiembre de 2022

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“De niños pescábamos en los manglares, así aprendimos el oficio. Hoy en día, no a muchos les gusta, y para hacer cualquier labor debe existir un gusto básico, no podemos obligar a los niños a aprender si no quieren. Antes del huracán había un programa para que los niños aprendieran a pescar, pero no se ha vuelto a abrir”, cuenta.

Israel vive en Casa Baja y es uno de los beneficiarios de Vivienda nueva Ajustada al Lote. Su jornada en el mar es de 7 a.m. a 12:30 p.m. todos los días. “Hay unos días mejores que otros”, explica, “hay lugares llenos de tiburones y tenemos que respetar que estamos en su hábitat, entonces, a pesar de que hayan muchos pescados somos conscientes a la hora de cogerlos, y para evitar problemas y roces con ellos a veces cambiamos el lugar de la pesca”.

La casa de Israel fue de las viviendas VAL
La casa de Israel fue de las viviendas VAL 

El respeto por la naturaleza no solo se ve en el relacionamiento con los tiburones, también se observa en el cumplimiento de las vedas y captura de los pescados. “Se respeta el mar, se pescan solo los más grandes. La veda es para las langostas y el caracol, los pescados nunca están en veda porque hay variedad, pero nosotros no cogemos los peces pequeños porque no valen la pena”, afirma Israel.

Israel pasó el Iota en el baño de su casa junto con su familia, se encerraron desde las 11 p.m. y solo salieron al día siguiente a las 11:30 a.m.

“Gracias a Dios no tuve ninguna pérdida familiar, solamente se perdió lo material y eso se recupera”, cuenta, resaltando que lo más importante es la vida. Así mismo, asegura que después del huracán ha visto la transformación del entorno debajo del agua, ya que ellos pescan las langostas a pulmón (se sumergen sin tanque de oxígeno).

“El mar ha cambiado bastante, hay unos corales levantados y partidos, cuando esto ocurre no llegan los peces ni las langostas porque no encuentran comida, esos corales ya están muertos. Hay de todo, los vivos son amarillos, de colores, mientras que los muertos cambian de color, son los blancos”. Lo mismo ocurre con los manglares, muchos quedaron con ramas vivas y troncos muertos.

Esta planta es muy importante para los pescadores porque de ella nace plancton y fitoplancton, además, entre ellas viven los pececitos más pequeños, todo es un equilibrio. “Coralina no nos deja tocar los manglares, pero yo creo que deberíamos podarlos para fomentar su crecimiento”, explica, aunque sabe que toda la recuperación de la isla, tanto en la tierra como en el mar, es cuestión de tiempo y paciencia.

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